
Y los peces salieron a combatir contra los hombres
De Angélica Lidell
Compañía Atra Bilis
Interpretada por Angélica Lidell y Sindo Puche
Hasta el 24 de abril
Teatro Cuarta Pared
Querido señor Puta
Usted, preocupado en conseguir que su cutis, sus arrugas, sus rojeces y angiomas se tornen mate en su necia batalla contra la infalible vejez, mientras dos tercios de la humanidad buscan desesperadamente su supervivencia un día más; …
…usted, señor Puta, intranquilo en su tumbona, a la espera de la nueva pócima más hidratante y más audaz, que le prometió Helena Rubinstein con culo de mono y pata de pollo, mientras ese mismo tercio no tiene un suspiro que llevarse a la boca; usted, señor Puta, que cree que a las profundidades marinas sólo bajan los laboratorios en busca del compuesto del Life Pearl, a base de perlas negras micronizadas y de jugo vegetal precioso extraído de un helecho neozelandés, y se acuesta cada noche sabiendo que esa planta que almacena el agua para hincharle la piel y borrar la arruga, amanece en la boca de quien intenta buscar prosperidad en nuestro país, Españñññña; para usted, señor Puta, cuyo máximo reto en la vida es atajar la sequedad, sepa que no comparte intenciones vitales con esos que desafían las aguas atlánticas del Estrecho, para pisar playa, con un poco de suerte, algo de viento a favor, nada de marejadilla y un madero de la zozobra. Querido señor Puta, que ya estamos hartos, que ni siquiera sabemos cuántas personas mueren al año en esta travesía y ya no queremos mirar para otro lado, ni pasar de página a otra noticia, ni cambiar de canal. Mire señor Puta, por mucho que haya leído a Paul Valery, a estas alturas del partido ya debería saber que hay algo más profundo que la piel, y es que sus cremas no le convertirán en un viejo de primera por mucho entrecejo terso y expresión congelada con la que se vaya al otro barrio, que a su vanidad sólo la supera la mala conciencia del testigo pasivo de un abuso más de un derecho humano.
Querido señor Puta, quería hacerle saber a través de esta carta, que la compañía de teatro Atra Bilis se pregunta qué pasará el día que nos enteremos del número real de muertos, del cómputo histórico que hizo imposible reír después de Auschwitz. Ay, señor Puta, ¿de verdad no se lo ha preguntado nunca? ¿Y si algún día todos esos ahogados, mordidos y comidos por los peces del Estrecho, apareciesen convertidos en peces? ¿”Y los peces salieran a combatir contra los hombres”? Quizá entonces la idea de patria abanderada aparezca mutilada por alguna costa, mientras trataba de refugiarse en otro país. Mire, por si no lo sabía, Angélica Lidell no es agradable, no busca su tranquilidad, ni colarse el sábado por la noche en el saloncito de su casa a la hora de cenar. Ella, una vez más, limpia el maquillaje de la doble moral que camufla lo peor del ser humano y lo sirve en plato frío. Querido señor Puta, sepa que cuando Angélica se dirige a usted en escena lo hace con la mejor de las intenciones: que se extinga de una vez por todas la especie a la que usted pertenece. Para ello, dispone en la Cuarta Pared su primer espectáculo “antipolítico” y “antisocial”, el más esperpéntico visualmente, aligerado de barroquerías, y con una mano de ligeresa en el texto. El aire que ha hecho circular entre los planos donde sitúa sus instalaciones (el bodegón de botellas de agua, la cruz gigante a base de lavadoras, el proyector, Sindo convertido en sirenita cañí), desmonta el mundo cerrado y claustrofóbico del “Tríptico de la Aflicción” y crea un tiempo mucho más dilatado y atormentado. Angélica Lidell, Sindo Puche y las luces de Marquerie convierten la información en horror: titulares ignorados se vuelven en poesía del abatimiento. Con su traje de Lola de España atunada y un diálogo monologado, Angélica interpreta la España pacata, soberbia, intransigente y tóxica de la que usted, señor Puta, tan rícamente disfruta en las costas gaditanas, mientras otra patera naufraga antes de la playa.
Texto en www.notodo.com