Esconde tu cobardía con juegos inútiles. Deja que seamos nosotros los que decidamos que has de hacer con tu vida, con tu tiempo, con tu dinero. La revolución es para los pobres, a ti te sobra para caprichos y sabemos que no deseas perderte todo lo nuevo que te tenemos preparado. Docilidad, eso es lo que queremos aunque no podamos ponerlo por escrito. Mientras tanto te entretendremos haciéndote pensar que eres especial, que te mereces lo que tienes.
Infamia, infancia, injerto, de nueve a ocho, lo haremos seguro. Cuente con ello. Una suave brisa acariciaba sus senos. La paciencia debió ser mucha pero al final se cansó y se fue. Tan sólo un pensamiento, la cobardía le empujaba a pensar lo que luego no se atrevía a hacer. Lástima, error, acorde, visos de locura. Un cielo estrellado tras las nubes. Asfalto sobre asfalto y encima pintura, pisadas, suciedad, restos de comida. Se ahogó por inercia no por desesperación. Una furtiva esperanza, un leve vislumbrar lo que podía ser un futuro más luminoso, le salvó.